🤠La firma más rápida del oeste...
Feb 23, 2026
Hay organizaciones que presumen velocidad.
Deciden en la primera reunión, firman en caliente y celebran la agilidad como si fuera una virtud incuestionable. Todo se mueve rápido.
A veces, demasiado rápido...
En esos entornos, la prisa se confunde con liderazgo. Se decide para avanzar, pero también para evitar preguntas incómodas. No hay tiempo para dudar, ni para pensar. La velocidad se vuelve una coartada elegante para no profundizar. ¿Cuál es la razón? "La competencia lo esta haciendo". "El negocio es muy dinámico". "Estamos perdiendo dinero". "Alguien nos va a ganar".
Desde fuera parece eficiencia. Desde dentro suele sentirse distinto. Las decisiones llegan antes de que el problema esté bien entendido. La ejecución corre detrás de una dirección que cambia con frecuencia y los equipos aprenden a adaptarse, no a construir. Aprenden a resolver, ¿qué?, no se sabe pero algo debe de estar roto.
“Más vale decidir que quedarse paralizado”. Y es cierto. Pero decidir sin claridad no es valentía, es ruido. La rapidez sin criterio no acelera al negocio; lo desordena.
En TI esto se paga caro. Arquitecturas que se ajustan sobre la marcha, herramientas que se reemplazan antes de madurar y equipos que pierden confianza en las decisiones porque saben que mañana pueden cambiar. No hay estabilidad sobre la cual optimizar, solo movimiento constante. La frase favorita de los fans de ese estilo: "Lo único constante es el cambio".
Curiosamente, decidir demasiado rápido y decidir demasiado lento producen el mismo síntoma: cansancio organizacional. En un caso por espera eterna. En el otro, por correcciones constantes. En ambos, el problema no es el tiempo. Es la ausencia de un ritmo consciente para decidir.
Las organizaciones que maduran no persiguen velocidad ni lentitud. Persiguen ritmo. Saben cuándo frenar para pensar y cuándo cerrar sin mirar atrás. Entienden que la decisión correcta no es la más rápida ni la más analizada, sino la que llega cuando el problema ya fue entendido.
Tal vez la pregunta no sea qué tan rápido firma tu empresa.
Tal vez sea cuántas veces tiene que corregir lo que firmó demasiado pronto.
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